1. El inicio
Para disfrutar mejor este relato es necesario entender en qué
forma se hace un programa de televisión como Primer Impacto.
Pero, dado que sé que analizar los aspectos técnicos sería en
extremo aburrido para muchos de ustedes, se los explicaré de una forma simple: ¡es
muy complicado!
Imaginen lo que es conjuntar el esfuerzo de cientos de personas
distintas, con personalidades y talentos diversos, que todos los días, a las
cinco de la tarde, deben presentar un examen impecable. ¿Por qué impecable?
Porque varios millones de jueces estarán mirando y defraudarlos no es una opción,
mucho menos engañarlos.
Lo que los televidentes ven finalmente son sesenta frenéticos
minutos en los que se intenta resumir muchas horas de trabajo colectivo. Y si
bien la presentación está colmada de glamour y efectos especiales, no representa
ni el más pálido reflejo de lo que en realidad se vive detrás de las cámaras.
Eso sí que es verdadero entretenimiento.
Para comenzar, intenten visualizar a los famosos egos de la
televisión supervisados y dirigidos por la persona con el peor temperamento que
he conocido en mi vida. Sé que no parece el sistema más eficaz, pero, si algo he
de reconocer, es que esa mezcla que podría haber salido de una película de
terror es, tal vez, la fórmula del éxito del programa.
Primer Impacto es una prolija tormenta intelectual diseñada
por María López, una mujer bajita, rubia, de ojos azules, que a primera vista
parece más inofensiva que un perrito recién salido del vientre de su madre.
¡Ah!, pero no la hagas enojar o le dirijas la palabra en un mal día porque, de
pronto, crece más de un metro, sus vestiduras se rasgan, le salen pezuñas y sus
manos suaves y finamente cuidadas vuelan hacia tu cuello (hablando de manera
figurada, claro).
Ella fue la encargada de domar a las primeras estrellas del
programa, Myrka Dellanos y María Celeste Arrarás. Sin su capacidad para
manejarlas Primer Impacto se habría derrumbado en poco tiempo o, al menos,
otra sería la historia, quién puede saberlo. Una vez que el show logró
establecerse y consolidarse de la mano de ellas, el resto del camino fue mucho
más fácil y los presentadores que las remplazaron heredaron el prestigio y la
solidez de una máquina bien engrasada y respetada por millones de espectadores.
Admito que admiro profundamente la visión tan clara que María
López tiene del programa. Esto se lo manifesté en varias oportunidades; por eso,
en vez de criticar su estilo personal, con estas palabras sólo deseo demostrar
que, si no fuera por ella, Primer Impacto jamás habría sido uno de los
programas más vistos de la televisión en español en Estados Unidos...
(Extracto del libro "Secretos de Impacto")
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